(En un pueblecito de Olancho)
Ya venimos de la Iglesia;
Ya pasó la ceremonia
Donde unieron sus destinos
No con poca persimonia
El tal Chon y la Indalecia.
Dispusimos los padrinos
Los novios ir a dejar
Y muy contentos nos fuimos
A la Aldea “El Coyolar”.
Todo cual es de rigor,
Está ya bien preparado;
La novia luce esplendor
Y el novio la ve extasiado;
Lleva en su sombrero puestos
Remilletes de azahar;
Complementan el ajuar
Dos pulseras de hoja-lata,
Un tosco anillo de plata
Y los claveles de los tiestos
Que la tía Maximina
Cosechó por la mañana.
-El novio esta dia peseta-
Exclamaba el tío Jacinto,
Con su traje de eyicueta
Y con su machete al cinto.
-Y´esto es qui´usté no l´ua visto-
Dice el compadre Evaristo.
Anda estrenando calzao.
-Y también este puñal
Que no me sienta tan mal
Y a todos les ha gustao;
Y mi sombrero empalmao
Que compre por cuatro riales
En la tienda de ñor Rosales,
Luando muy bien emplumao
Con las plumas del paujín
Que maté para este fin.
Todos vamos cabalgando….
Pero ¡Oh! ¿Y qué ha sucedido?
¡Ah! La novia se ha caído,
Y todos vamos aprando.
-Te caíste por descuidada
Primero hubieras probao
En el macho de tiya Ada
En aquel q´ues colorao
Pos vos nunca habiyas montao.
-Pos si ya había montao
En la burra de ña Blasina,
La romita q´ues mesina,
Juí el otro diya al frijola,
Y bien que pude montar.
-¡Que viva! Ya viene el tope-
Exclama con voz vibrante
Un hermano de la novia,
Y el grupo que vuela al trote
Se aproxima en un instante
Por el camino de La Joya
De entre los recién llegados
Salió una voz muy airosa:
-Es preciso que se apeyen;
Voy a hablar a los casaos,
Pa que seya dichosa
Y que nunca se peleye
La pareja mas graciosa.-
Movidos como a resorte,
Bajaron de sus caballos
Toditos los convidados
Y con ellos el consorte
Que los contempla extasiado.
El orador ha trepado
Al tronco de un viejo pino,
Que se encuentra derribado
A un ladito del camino;
Comienza con gallardía
De este modo el orador
-Señores: “ Al Gran Lempira”….
Y recitó la poesía
De un conocido escritor.
-Pos eso sí me ha gustao
Que mi hablen hoy del lempira;
Por la plata estoy casao;
Sin plata todo es mentira.
Después de haber cabalgado,
A la casa de la novia
Por fin habemos llegado;
Se siente olor a magnolia
Y a geranio perfumado.
La casa sí que es blanquita
Y de verde pino viste;
En el pario hay mucha gente:
En hileras los pariente;
Entre ellos la abuelita,
También el acordeonista.
-Le v´uá pedir un favor
Al amigo acordionista:
Que se toque en nuestro honor
“Corazón Sólido de qué estas triste”.
Más tardó en pedirlo Chon
Cuando empieza el acordeón
A rasgar la dicha pieza
Y empieza la gritazón
Y a danzar también empiezan.
Ahora la novia a vestir
Con su vestido de bodas
Que ella quiere exhibir
Y distinguirse de todas;
Y como sólo hay un salón,
Que es donde está la reunión,
Dispuse yo, la madrina,
Vestirla allá en la cocina
Para mejor impresión;
Más, no me fijé primero,
Que llenito de manteca
Estaba arriba un caldero
Y al alzar la novia el brazo
Se dio tamaño tilazo,
Haciendo todo un reguero;
Si sólo eso hubiera enmendado
Pero la grasa ha caído
Y todita la ha bañado.
Mientras el resto de la gente
Están a todo gozar,
El pobre Chon empaciente
Se dispone a esperar
A la novia que va al río
Temblando de amor y frío
Su cuerpo a desengrasar.
Después de mucho gozar
Y de nuestra despedida,
Dispusimos regresar
Al punto de la partida;
Trayendo en mi alma, imborrables
Recuerdos, inolvidables,
Los cuales he narrado
Con tanta fidelidad
Que si a caso no has creído,
Os faculto: preguntad.
ADYLIA CARDONA
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