¡Qué franca alegría!
Ya vienen saliendo los bueyes cargados
con las cañas jugosas, del cañaveral;
les brillan los ojos cual gemelas preciadas
y vienen tan briosos como un huracán.
Ya meten la caña.
El trapiche empieza, empieza a girar,
con dientes enormes como de gigantes
las cañas tritura y empieza a chirriar;
y luego los gritos: ¡Anda güey galantée!
Ya prenden la hornilla.
El humo cuajado sale en espiral;
y cuecen el jugo, el jugo verdoso
que sube corriendo queriendo escapar;
¡qué rico está el caldo! pero, ¡qué sabroso!
Todos con huacales
vienen sudorosos los alegres niños
de la vecindad; y corriendo vienen
y vienen volando sobre la campiña
pues de las cachazas su parte ya tienen.
La miel ya de punto,
empiezan las palas como un remolino
a batir y en los moldes a cuajar empieza;
y ha cristalizado por arte divino
en rubias panelas, la Naturaleza.
Adilya Cardona
Fuente;La Tribuna Cultural; 23 Mayo, 2010
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